
¿Y que nos espera?
Resulta interesante conocer los grandes esfuerzos que realizan nuestros dirigentes por servirle al país, por ejemplo nuestra nueva ministra de educación María Fernanda Campo que dejara de recibir unos 261 millones de pesos de aquí a diciembre al aceptar su nuevo puesto y dejar la dirección de la cámara de comercio de Bogotá, pero me pregunto ¿será verdad tanta belleza?, realmente es muy poco lo conocido aun, salvo que esta señora durante años ha estado en el sector empresarial y muy poco o nada en el educativo, me surge de nuevo la inquietud ¿será que la cartera educativa necesita un administrador o un ministro? al fin y al cabo la mejor propuesta educativa del nuevo presidente era becar a los mejores icfes de cada departamento, como si no hubiera miles de estudiantes mas en el país o mejor se le olvida que este programa ya existe y es pagado por Ecopetrol. Volviendo a la señora de la que hablábamos cabe decir que su preparación es loable en temas financieros… ¿no hubiera sido mejor un puesto en el ministerio de comercio exterior o de hacienda?, será posible que después de 8 años de tristes cifras disfrazadas de pertinencia, cobertura y calidad de la anterior ministra seguiremos en la larga noche educativa, una oscuridad tal que permitió la permanencia de rectores con nexos paramilitares en universidades públicas, descuartizo la actividad docente ofreciéndole salarios de miseria a los nuevos profesores, permitió que las universidades prácticamente tuvieran que arrodillársele al congreso por mas recursos que ella misma no fue capaz de gestionar por su política de financiación de la demanda al ofrecer créditos con el Icetex y no la de la financiación de la red pública (recordemos que este mismo modelo es el que tiene quebrada la salud colombiana, mas no las aseguradoras), se invento centros de educación superior de cuestionable calidad(CERES), llegando al extremo de decir que el Sena podía ofrecer títulos tal cual como una universidad cualquiera; en sus primeras entrevistas la nueva posesionada ni siquiera ha hablado del proyecto de reforma de la ley 30 que el gobierno anterior radico unos días antes de acabarse, lo único que atino a decir es que se debe mejorar la educación pública, una muestra más de lo inexperta que es al no tener un verdadero norte sobre el cual guiar quizás la cartera más importante para el desarrollo real del país, sería algo así como decir que voy a conseguir más dinero pero puedo conseguirlo trabajando o robando, en fin esperemos que por el bien de todos nosotros y nuestros hijos la nueva ministra no solo tenga los ojos con signos $$$$ y piense que la educación no es una empresa que hay que administrar, total nuestro deber, sea la ministra que sea, es buscar un nuevo modelo educativo fuera de las garras de la mercantilización.
Por: Periodico Estudiantil
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